| Nestor y el ojo del amo |
| Escrito por Gustavo Zavala | |
| Martes, 21 de Octubre de 2008 19:42 | |
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Mentor y haceedor de la diáspora peronista post crisis del campo, según propios y extraños, hoy Nestor K se presenta como el factor de unión de esa maquinaria llamada peronismo. Montado el operativo clamor, coronado con festejos por la lealtad, con cotillón de vieja liturgia justicialista, todo parece encaminarse a la postulación del sureño en 2009, como diputado por Buenos Aires. Aunque con Nestor nunca se sabe cuando se está frente a una estrategia de imposición y cuando ante una maniobra distractiva para tantear adversarios. Una vez más el binomio presidencial hace su juego el que más le gusta, manejar los tiempos y la agenda de la política. Todo esto en un escenario nacional volátil, producto de la crisis internacional. Carrió enredada en pronósticos y con la difícil ambición de extenderse a la derecha evitando la deserción de los últimos resquicios del ARI vivos. Macri se encuentra con un territorio capitalino más conflictivo de lo esperado y utiliza emisarios para atraer peronistas desencantados. Lo restante parece ser solo peronismo: neo duhaldistas, felipistas, adolfistas, que se presentan como “la nueva política” con viejas caras. Crisis y oportunidades La desaceleración económica mundial con baja en los precios de la soja y otros commodities, la falta de crédito y la devaluación del real, es una realidad que el gobierno deberá enfrentar en lo que queda de este año y muy probablemente en el próximo año electoral. En una clara división del trabajo, Cristina sale a ponerle buena cara a la crisis y a mostrarse como gestora en las provincias, así lo hizo en Chubut, San Juan, Rio Negro y Formosa, siempre con promesa de obra pública y ATNs bajo el brazo. A Nestor en esta división, le toca el trabajo de decantar, es decir agrupar algún díscolo y apartar otros, apelando a un peronismo, que olvidó en su mandato y que ahora pretende imprimirle la mística perdida. Cabe preguntarse en este esquema, qué escenario plantea el gobierno para los próximos años? La respuesta no es fácil en un binomio, que hace de la sorpresa, el centro de la acción política. Aún así los escasos contactos privados y públicos suelen ser la única señal que los Kirchner dan hacia afuera, sobre los pasos futuros. El acuerdo con sectores del capital y el trabajo, con el Estado como árbitro y promotor se evidencia no solo en el discurso de la presidencia sino también en la serie de reuniones que mantuvo la pasada semana. Pretende con estos contactos generar un canal de diálogo con industriales y sindicatos para postergar reclamos sectoriales, efectuando pequeñas concesiones, siempre azuzando con perder el terreno de crecimiento ganado producto de coletazos de la crisis. El gobierno sigue mostrando, el superávit comercial, la fortaleza en sus cuentas y la mejora en los indicadores económicos y sociales como el mejor antídoto ante la crisis. La obra pública y el impulso de sectores productivos vía créditos, es la carta que muestra el gobierno en estos momentos, en los que los precios internacionales de los granos caen, la sequía arrecia a sectores rurales y las grandes empresas anuncian posibles despidos por las bajas en la demanda. Respecto al tipo de cambio, mientras los exportadores a gritos piden devaluar, el gobierno no suelta prenda respecto a que precio proyecta fijar el dólar. Por lo pronto ha oscilado y desorientado a propios y ajenos, cuando todos acudieron a buscar dólares a las casas de cambio, el central instrumentó todo para bajarlo unos centavos. A la espera se encuentra el mentado acuerdo del Bicentenario, un programa con ejes difusos, que no logró atraer a todos los sectores sociales, culturales y económicos, por motivos que, mucho tienen que ver con los recelos posteriores al conflicto con el campo. Los desafios para Cristina Fernández son varios y la agenda futura debe quedar clara en poco tiempo. Mientras tanto Nestor Kirchner pone todas las miras en el 2009 y observa como se mueven las piezas en el fangoso terreno peronista. Tal vez lo único aprendido del conflicto con los rurales, es que el ojo del amo engorda el ganado. |