Ley de Medios Audiovisuales. ¿Publicar qué?
Escrito por Reinapatagonia   
Lunes, 07 de Septiembre de 2009 10:19
¿Nueva ley de radiodifusión?, ¿la oposición se opone por qué quiere hacer valer su lugar?, ¿el oficialismo quiere oficializar una nueva ley porque es como el escorpión, no puede con su naturaleza?... ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor, pregunta Mirtha Legrand?, ¿Es cierto lo que dicen, cuando dicen que dicen lo que dicen?... Y Usted, ¿le cree a Chiche Gelblung cuando dice que alguien dice que un OVNI bajó en la casa de Majul y un marciano le dijo que se calle la boca?, ¿Magdalena Ruiz Guiñazú sabe lo que dice?...
En el gran diario, que en argentina algunos dicen que es el gran diario argentino, en febrero del 2006, Gregorio Badeni, el abogado defensor de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) opinaba que “obligar a un medio de prensa a publicar algo que no quiere expresar es censura” porque esto “equivale a prohibir la publicación de una nota que se quiere difundir”. Es decir, que la libertad de prensa consiste en que los medios de prensa tienen derecho a publicar lo que quieren publicar y a no publicar lo que no quieren publicar. De esta manera, por ejemplo, si los medios de prensa quieren publicar que el holocausto judío no existió, está en su derecho. Y, si los medios de prensa no quieren publicar que la mayoría de los argentinos viven bajo la línea de pobreza, también está en su derecho. Esto (y ya que nos gustan las equivalencias) equivale a que los medios de prensa tienen el derecho de apropiarse de la información y de las opiniones que se interpretan y, aún más, a incorporarlo a un proyecto propio de prensa. Que en estos tiempos de exaltación de la inter-conectividad global ya podríamos decir: un proyecto de mundo.
Por otro lado, los que no tienen derecho a replicar esas publicaciones o no publicaciones, es decir, aquellos ciudadanos que –siguiendo el ejemplo- no estén de acuerdo con la opinión de que el holocausto judío no existió y los que quieren hacer notar que la argentina es un país compuesto mayoritariamente por argentinos que viven bajo la línea de pobreza; quedan, en principio, en una situación imposibilidad de hacer valer su información y sus opiniones, porque no tienen derecho a hacerlo y, por consiguiente, a tener que repetir lo que se ha dicho y repetido en los medios de prensa, ya que son éstos – según el abogado defensor de ADEPA – los que tienen el derecho absoluto de decir o no decir.

En este sentido la cosa queda de la siguiente manera: Los medios de prensa son los que dicen o no dicen lo que alguien dice que pasa, es decir los que dicen que la cosa es así porque alguien dijo que fue así. Y todos los que no tienen derecho a publicar o no publicar, o sea, todos los que no son medios de prensa deberán asumir inevitablemente como comprensión de la realidad aquello que se dice.

En este sentido la libertad de prensa queda reducida a la manipulación de un objeto (la información y las opiniones) por partes de los medios de prensa, que es utilizado para obligar a la mayoría de los ciudadanos, los que no son medios de prensa, a transmitir y repetir la información y las opiniones que se publican.

Este gran proyecto de apropiación de la información y de las opiniones nos colocan a todos, como decía Heidegger, en un “estado de interpretado”. Primero, porque lo que se publica o no publica por parte de los medios de prensa no dejan de ser informaciones y opiniones de lo que se dice por ahí. Y, segundo, porque el resto de los mortales que no son medios de prensa no tienen derecho a hacer valer su esfuerzo por llevar al conocimiento público informaciones y opiniones que nacen de su experiencia y de su relación directa con sus propias vidas, teniendo que conformarse con repetir lo que los medios de prensa dicen.

Y, así las cosas, los defensores de los medios privados de prensa -que, según dicen, son los custodios de la libertad de decir lo que se dice diciendo que, lo que se dice, es lo que se debe decir- inspirados en el temor de perder el estado de interpretado en que vivimos, se oponen al derecho a réplica y al cualquier ley que modifique sus derechos de reproducir lo que se dice. Entre tanto, y para no perder la costumbre, siguen ensayando en el piso principal de sus lujosos estudios de grabación el: “Lo que Ud. tiene que saber está en su noticiero” y el resto, la mayoría de los argentinos, sofocados por los abogados defensores que se oponen a la réplica y por los cráneos defensores de lo que “se dice”; es decir, por el derecho absoluto de los medios de prensa a decir o no decir, tendremos que soportar ese implante que nos cercena la posibilidad de decir que lo que se dice no es lo que es…, al menos hasta que se sancione la nueva ley de radiodifusión.

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