Lemas y dilemas
Escrito por Gustavo Zavala   
Martes, 07 de Julio de 2009 01:20

Dicen que es fácil hablar con el resultado puesto. Esto puede ser cierto para las seudociencias aledañas a las predicciones, pero para las Ciencias Sociales, los comportamientos sociales y los movimientos políticos, manifestados en este caso en un resultado electoral, son un verdadero hecho consumado, que permite comenzar a hilar interpretaciones, desandar el camino de cómo y por qué se llega a esa consecuencia.

Pero no se acometerá semejante empresa en estas líneas, más aún cuando existen especialistas que viven de analizar la sociedad y sus comportamientos políticos y culturales. Sólo rescataremos algunas reacciones políticas, más o menos espontáneas que permitan otear algo del panorama futuro, en un país donde todo parece transcurrir como un video clip – la elección quedó sepultada por los resultados de la gripe A-  pero donde hay escenas que perduran en la memoria colectiva.
 Asistimos todos a un Kirchner, desencajado intentando surfear la marea de votos contrarios, declarando "perdimos por poquito", a las 2.12 de la madrugada, cuando nadie quedaba para escuchar vacilaciones y reconocimientos tardíos. Perplejos vimos a un Fernando Carnota – conductor de TN – sin palabras ante la sentencia de Carrió “Kirchner es un muerto político”. Una vez más presenciamos el festejo bailantero cool del Pro, con sentidos salmos de festejo del estilo “votame votate, alica alicate”. Y finalmente el responso bajo la lluvia de los fieles de Pino Solanas, con cánticos que anunciaban algo semejante a una hazaña.

Lemas y dilemas
Cuando el frío helado de la derrota, ya se daba por superado, la presidente/a decidió guarecerse en los fríos números de la estadística, en un acto irreflexivo y público (en conferencia de prensa) de autismo que registraron propios y extraños. Reconoció la derrota, se recostó en buenos resultados de terceros, que implicarían, a su entender una profundización del modelo (Pino Solanas, 24% en Capital y Sabatella 5,6% en Provincia), pero nunca llegó esbozo alguno de autocrítica.
 Lo no dicho, sin embrago se tradujo en gestos, como la rápida despedida de Nestor Kirchner a la jefatura del PJ y la renuncia del cuestionado secretario de transporte Ricardo Jaime. El primero fue un acto reflejo de anticipación, el segundo un acto que de tan anticipado y solicitado, pasó rápidamente al pasivo del gobierno. Rondará aún insoportable en la cabeza de los Kirchner, que la derrota se las propinó, un casi ignoto empresario de derecha, producto del marketing, de precaria formación política, con la complicidad de algunos barones del peronismo bonaerense.  No obstante, alguien debería hacerles llegar un interrogante, casi un dilema ¿la gente eligió a la derecha a sabiendas, o aplicó el medio más útil para castigar al gobierno?

 Y a raíz de este dilema, puede indagarse en aquello que el oficialismo pretendió instalar, el tema de plebiscitar el modelo. En tal sentido no puede negársele a los K que, al menos se encolumnaban todos detrás de una idea: el modelo, lo que no fue tan claro en todos los espacios. Ahora, nunca se expuso la verdadera substancia doctrinaria o ideológica de tal modelo, solo se explicó que no era el modelo de los 90´s. Suponiendo que, a esta altura, a alguien, pueda llegar a interesarle las ideas de un espacio.
 Vale también preguntarse porque el gobierno se enfrascó tanto en plebiscitar el modelo y no en avanzar en el modelo, perfeccionarlo o intensificarlo. Falto el componente de cambio, que se requiere en toda elección. "Por lo que hicimos, por lo falta", rezaban los afiches de un Carlos Heller (cuarto cómodo, con 11,7% en Capital), pero nunca se tradujo la segunda parte del lema, en objetivos o proyectos.
 Si en el presente del oficialismo algunos ven depresión, resulta aún más difícil divisar las reacciones futuras. Las palabras de la presidenta y la aparición de Nestor Kirchner ante los intelectuales de Carta Abierta dejarían entrever un regreso a la transversalidad perdida. Sabrán ellos el espacio que queda para esta opción, ante el reclamo de gobernadores peronistas vencedores, que pedirán al oficialismo no sacar los pies del plato (peronista), a riesgo de hacer naufragar el gobierno, ante el regreso fantasmal de Eduardo Duhalde a las huestes justicialistas.

Reacciones opositoras
a) El pro-peronismo, perdura exultante tras la victoria en Provincia de Buenos Aires y en Capital Federal. Evaluar si los votos son propios o prestados, poco importa ante la magnitud del resultado logrado por Francisco de Narváez, con una formación relativamente nueva y con fuerte presencia en el conurbano. Distinto es el panorama capitalino, donde Macri, perdió casi treinta puntos desde la última elección a jefe de Gobierno.
Se adivina un leve desequilibrio en el espacio, con un fortalecimiento de la pata peronista, por sobre la facción Pro. Si Macri se sabía líder de la juntada, ahora tendrá que medirse con un Francisco tentado por Duhalde y por la fortaleza peronista.
Las desavenencias sobre el filo de la elección respecto a la discusión Estatización vs. Privatización, no alcanzó a hacer mella en el resultado, no obstante deberán tomar nota, que en una elección de naturaleza ejecutiva no se puede jugar ligeramente con temas que puedan confundir al electorado.

b) En el Acuerdo Cívico y Social, la lectura tampoco es lineal. Mirando el panorama nacional en su conjunto, la elección fue favorable, quedó a un punto de un devaluado oficialismo. Pero es necesario escarbar un poco descubrir quienes fueron los verdaderos ganadores. En los grandes distritos el resultado les fue esquivo, léase, Capital, Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Obtuvo victorias resonantes en el pago de los Kirchner, Santa Cruz y en la conflictiva Entre Ríos. Pero sin duda la victoria más rutilante la obtuvo el vicepresidente Julio Cobos en Mendoza. Un personaje difícil de digerir para los conductores del Acuerdo Cívico y Social, Morales y Carrió. Su reunión preelectoral con el colorado de Unión Pro, no cayó bien en el seno del espacio. Todos saben que el vice, hace juego propio y que con este resultado, no será él quien tenga que levantar el teléfono.
Los resultados no fueron tan felices para Lilita, que entró casi sobre la hora al Parlamento con un magro 19 %,. Un cómodo tercer puesto, en el distrito en el que siempre se guareció y que fue su trampolín a la escena nacional. La buena elección nacional parece no alcanzar para reposicionar a la chaqueña, que buscará construir poder desde una estructura, donde los radicales aún la miran con recelo. 

c) el peronismo con sus referentes suma como oficialismo y también como oposición. Reacomodar el tablero no será fácil. Muchos buscan hacer pesar sus resultados, no importa la cercanía o lejanía con el oficialismo. Reutemann, Das Neves, Urtibey, Gioja, Capitanich, saben que el lugar de Scioli en la presidencia del PJ (tras la renuncia de Nestor), es casi un formalismo y que una interna sangrienta puede arrastrar al gobierno a un mal puerto, que puede afectar incluso a los más reacios.
Nadie sabe si el llamado entre Reutemann y Duhalde ya llegó o está pronto a sucederse. Pero más de uno se relame a la espera de un manjar que aún nadie sirvió.
La figura estratega y equidistante de Duhalde aún tiene peso en el justicialismo, pero si algo quedó demostrado en esta elección es que el tamaño del aparato tiene bastante de mito, en tanto la gente en el conurbano se mueve menos por lealtades que por intuiciones, que pueden cambiar entre elecciones. Alfonsín (1983), Fernández Meijide (1997) y Cristina Fernández (en 2005) han ganado en el distrito bonaerense sin el aparato. 

El conurbano es preciado, pero no es cierto que el guiso se cueza solo allí. Penetrar en el conurbano es necesario, pero aferrarse a este territorio con voluntades dispersas es peligroso. Ningún presidente electo, desde el regreso de la democracia salió de estas tierras.

d) Y a la centroizquierda le quedó el consuelo de un Pino Solanas, consecuente con su historia y coherente con su ideas, con un segundo lugar sorpresivo, pero contundente. Resulta tentador al análisis sumar los votos de Pino a los de Heller en Capital, pero esto solo sirve para demostrar la vigencia de un espacio, que tiene aún mucho para reconstruir. El nada despreciable cuarto lugar de Sabatella en la provincia, no puede preanunciar un despegue de la centroizquierda, más aún cuando el gobierno aún no ha definido su rumbo. Y resulta difícil juntar espacios, con dirigentes que no pueden juntarse a tomar un café. 

El voto popular:

La preocupación por la gripe, pronto dejó en el olvidó una elección ardua y que casi no interpeló al ciudadano. La expresión popular en las urnas, tiene varias lecturas y poco lineales, tantas que sería imposible abarcarlas en estas líneas. Las voluntades populares deben leerse en relación a la política nacional, pero también como reacciones a poderes locales. El corte de boleta es una indicación clara, respecto a que las lealtades partidarias son relativas.
La permeabilidad social a los poderes mediáticos no puede precisarse en porcentuales, pero sin duda inciden en la opinión política, colectiva e individual. La presencia y la destreza de los candidatos en los medios, son un factor considerable en una gran fracción del electorado, sin una clara conciencia política.

Por sobre las ideologías parece haber primado el cansancio ante discursos, que no hablaban de la realidad diaria de las personas. El rol de la estado ponderado por el gobierno o la institucionalidad reclamada por la oposición, son algo abstracto para amplios sectores que buscan remontar su economía individual, castigada por la crisis. 

¿Salida por la derecha? 

Lo acontecido el 28 de junio fue nada más y nada menos que una elección legislativa de medio término. Sin ser decisivas, corresponde recordar que luego de perder las legislativas, tanto Alfonsín como Menem, dieron paso a presidentes de signo contrario. Si el progresismo no quiere aislar al país, de un proceso autónomo que en Latinoamérica se consolida, deberá estar muy atento y actuar de forma solidaria. Por su parte la derecha inteligente muta. Basta leer la columna dominical de Mariano Grondona en “La Nación” ( 5/07/2009), donde refiere a la gente como “pueblo”, ese término desechable hasta ayer en el lenguaje de la derecha, por su cercanía con el populismo.  

Dos años, es un tiempo considerable para barajar y dar de nuevo. Sensato sería debatir políticas hacia el futuro, y muy necio resultaría derrocharlo en peleas bizantinas y narcisistas, que dejarían el juego servido a la derecha

 

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