| No era necesario |
| Escrito por Gustavo Zavala | |
| Sábado, 17 de Octubre de 2009 13:38 | |
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No hacía falta. No era necesario ensuciar el trámite de sanción de una ley, largamente esperada y de suma relevancia para la afirmación democrática. El repentino cambio de opinión ventilado por la senadora correntina de origen cobista Dora Sánchez, tiende un manto de sospecha sobre incentivos a las frágiles voluntades de los sujetos legislativos.El escenario de la estrechez de números era una fantasía, aún para la discusión en particular. El recuento final fue contundente 44 a 24, una diferencia que no resiste ni siquiera las interesadas críticas mediáticas. Aún así ratificamos lo ya expresado: no era necesario. La discusión se da en el marco de una puja de intereses. La furibunda campaña entablada por los grandes medios se tornó evidente. Tanto que alguien podrá decir muchachos “paren, que se les nota”. El gran diario argentino se despacho con decenas de portadas tremendistas que dan cuenta de un país envuelto en el “kaos” y en camino directo a la “chavización”. Mientras los canales privados de alcance nacional transmiten prácticamente en cadena despotricando contra la “Ley de Medios K”, cediendo costosos espacios a extrañas asociaciones y fundaciones de dudosa procedencia que libran una cruzada contra el eje del mal. Durante los meses previos al ingreso de la ley a diputados, se encargaron de ocultar y ningunear los debates y discusiones que el tema generó durante los largos meses en espacios académicos y en organizaciones civiles. Una clara apuesta a no transformar un hecho que era relevante en noticia. Si acaso algo puede rescatarse de este enmarañado debate, plagado de operaciones de prensa, es que la gente o la opinión pública - como acostumbran a nombrarnos los medios-, se dio cuenta, que los medios no son ingenuos. Fue necesario asistir a la exagerada distorsión informativa para notar como los intereses de los medios tiñen la realidad, casi a diario. Se tornó evidente la frase del teórico Marshall McLuhan acerca de que “el medio es el mensaje”.Solo resta albergar alguna esperanza en los trabajadores de la prensa, aún cuando algunos aprovecharon la cacería para mostrar sus colmillos. Porque todo esto logró develarse, es que uno se pregunta ¿era necesario? Desde esta columna nos hemos manifestado claramente a favor de una nueva Ley de Servicios Audiovisuales, que permita el ingreso de nuevos actores a la comunicación, que regule una mejor distribución de las voces, evitando la concentración excesiva de medios y que incentive las producciones locales y el cine marca argentina. La lucha para que el espíritu de la ley se plasme en los hechos, también depende de nosotros. No deleguemos en los monopolios ni en el poder político, nuestra representación para defender la libertad de expresión. |