Instinto nacional
Escrito por Bárbara Monte Bello   
Jueves, 10 de Junio de 2010 10:19

Unos pocos días nos separan de lo que será uno de los acontecimientos más importantes del mundo del deporte. Quizá, para los argentinos, el de mayor relevancia en sí mismo. Cada día, hora, minuto y segundo que pasa aumenta la adrenalina y la expectativa.

Es en este tipo de eventos donde todos o la gran mayoría, para no hacer una errónea generalización, de los nacidos en este país nos unimos en un mismo sentimiento: el de alcanzar la gloria nuevamente. Ya hemos sido testigos en los festejos del Bicentenario de la Patria, la apertura del Teatro Colón, entre otros, que cuando se tira para un mismo lado las cosas tienden a salir mejor.

Algunos pueden considerar erróneo el hecho de sentirnos más argentinos en estos momentos. Yo sin embargo, lo celebro, veo la mitad del vaso lleno. Es bueno que haya momentos de unidad, de despeje, de celebración y sobre todo de pasión. Después analizaremos si también se tendría que tener este tipo de unión para temas más jerárquicos o inmediatos en el plano económico, político y sociológico. Sin necesidad por ello de restarle importancia.

Volviendo a la pasión, es lo que nos destaca del resto en todos los ámbitos de nuestras vidas: querer ser el mejor (en su justa medida) en el trabajo, en el colegio, en casa, en el club, en ese partido de fútbol con amigos, y podría continuar llenando líneas. ¿O no es nuestra manera de desempeñarnos lo que resaltan en el mundo?, sin descontar la fanfarroneada, el verso, y el humor. Porque todo lo que hacemos lo hacemos con pasión o no lo hacemos, no hay medias tintas en nuestro instinto nacional.

Y eso es lo que esperamos y le deseamos a nuestra Selección: que entren a la cancha y dejen todo. Sin guardarse nada, sin dudar. El resto quedará, en menor medida, en el azar del propio juego. Y si nos equivocamos, lo haremos con “la nuestra”. Sabiendo que lo hicimos con nuestro modo de sentir, de vivir y de ser, con todo lo que mamamos desde que tenemos uso de razón. Si conseguimos eso, volveremos con la frente bien alta.

 

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